Antes de hacer las maletas, casi todos los padres se preguntan lo mismo. ¿Hay que llevar la silla del niño hasta París? Para el trayecto desde el aeropuerto, no. Díganos la edad de cada hijo y la sillita, la silla o el alzador viajarán ya colocados cuando pasemos a buscarle, sin coste. Su conductor sigue el vuelo, le escribe al aterrizar y lleva a toda la familia hasta la puerta, con el carrito y el equipaje.
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De Orly, Charles de Gaulle o Beauvais a su hotel, a su apartamento o a Disneyland Paris, y de vuelta el día del vuelo. Sillas para recién nacidos, niños pequeños y mayores sin coste, importe fijado al reservar y un conductor elegido por su manera prudente de conducir.
Una silla de bebé es un equipaje incómodo. O la aerolínea la admite en cabina, o viaja en la bodega con las maletas, y al aterrizar hay que cargarla por la terminal junto al carrito, las bolsas y un niño que lleva horas sin dormir. Muchos padres la dejan en casa y confían en que el taxi traiga una. Otros la suben al avión en Madrid o en Bogotá y no vuelven a tocarla hasta el regreso.
Con una reserva, esa duda queda resuelta antes del viaje. Usted nos indica las edades. El día de la recogida, lo que le corresponde va fijado en la parte de atrás del vehículo, sea una sillita a contramarcha para un recién nacido, una silla con arnés para el que ya camina o un alzador para el que va al colegio. No se cobran, y el conductor revisa la instalación delante de usted antes de arrancar.
Lo demás funciona como en cualquiera de nuestros trayectos. Su vuelo está vigilado, alguien le espera al aterrizar y la cifra de la reserva es la que paga. Nuestros conductores pasan en Orly buena parte de su jornada, y recogen también familias en Charles de Gaulle, en Beauvais o en su alojamiento de París el día de la vuelta.
En España la referencia es la estatura. La Dirección General de Tráfico recuerda que un menor solo puede usar directamente el cinturón a partir de 135 centímetros, y aconseja mantener la silla hasta los 150. En Francia, la norma parte de la edad. El artículo R412-2 del código de circulación obliga a que todo niño menor de 10 años viaje en un sistema de retención homologado, adaptado a su peso y a su complexión, y en la parte trasera.
Service-Public, el portal oficial de la administración francesa, precisa que la silla deja de exigirse cuando el cuerpo del niño ya se ajusta al cinturón de adulto, y que estos sistemas están previstos hasta una estatura de 1,50 metros. La cifra de 1,35 que usted conoce no figura en el texto francés. Delante, un menor de 10 años solo puede ir en casos muy concretos, por ejemplo un bebé de espaldas a la marcha con el airbag del pasajero desactivado. Y ante un control responde quien conduce, no los padres.
El mismo artículo contiene una excepción que sorprende a muchos visitantes. Los niños transportados en un taxi o en un transporte colectivo quedan fuera de la obligación. Por eso un taxi parisino puede llevar a su familia sin silla, y por eso no conviene contar con que el primero de la fila tenga una.
Los vehículos con conductor que se reservan de antemano, y que en Francia se llaman VTC, no entran en esa excepción. A nosotros la ley nos trata como a cualquier automóvil particular. La silla no es un detalle de cortesía, y por esa razón preguntamos la edad de los niños en cada reserva.
Todo queda decidido antes de volar. Usted da las edades una sola vez, nosotros colocamos las sillas de antemano y quien va a llevarles se da a conocer por mensaje antes del trayecto. Los padres que probaron primero las aplicaciones con niños pequeños nos cuentan a menudo lo mismo, que conseguir en el momento un vehículo con silla fue la excepción.
Cada terminal tiene su parada oficial, y allí no se escoge. Como la ley lo exime, el taxista que le toque no tiene por qué llevar silla infantil, y usted lo descubre al abrir la puerta. Tampoco se elige el tamaño, algo que pesa cuando hay carrito y varias maletas.
Las normas de la comunidad de Uber para Francia lo dicen sin rodeos. Cuando la ley exige una silla infantil, le corresponde al pasajero aportar una adecuada e instalarla, y los niños de 12 años o menos viajan detrás. Uber lanzó un servicio con silla en Nueva York y en Los Ángeles, pero no publica ninguna opción equivalente para París.
La ayuda de Bolt explica que la categoría para viajar con niños existe solo en algunas ciudades. Donde falta, pide contactar con el conductor después de solicitar el viaje o llevar la silla propia, y advierte de que ese conductor puede anular si no dispone de ninguna. En cuanto a Cabify y su categoría Kids, conocida en Madrid o en Barcelona, aquí no le servirá, porque Cabify no trabaja en Francia.
El metro tiene estación en el propio aeropuerto, la de la línea 14, y funciona entre las 5:30 y la medianoche, más o menos. Nadie pide silla en el transporte público. Lo pesado llega después, con un niño de la mano, el carrito plegado y las maletas de todos, en el cambio de línea y en la calle hasta el alojamiento. Y cada viajero paga su billete.
Una sillita de tipo portabebés, lo que muchos llaman maxicosi. Se monta de espaldas a la marcha y sirve desde el nacimiento, de modo que un bebé de pocas semanas no va en brazos. Díganos su edad en meses.
Una silla con arnés propio, para los que ya dejaron atrás la sillita. Como orientación, suele corresponder entre el primer año y los cuatro, pero manda la edad que usted nos indique, no una tabla.
Un alzador, que en algunos países llaman elevador. Levanta al niño para que el cinturón del vehículo le cruce el hombro y la cadera, y no el cuello. Los hay con respaldo y sin él, y es lo que más nos piden las familias.
¿Prefiere traer la suya? Puede usarla, y tendrá ayuda del conductor para sujetarla. Si la compró en España, lleva la misma homologación europea que se exige en Francia, R44 o R129, llamada también i-Size. Si viene de México, de Argentina o de Estados Unidos, busque esa etiqueta antes de facturarla, porque no todas las sillas vendidas fuera de Europa la traen.
Para el traslado desde el aeropuerto, puede dejarla. La respuesta cambia según lo que vaya a hacer durante la estancia. Si piensa alquilar un vehículo, moverse en taxi por la ciudad o pedir viajes con una aplicación, le hará falta una silla propia o la que ofrezca la empresa de alquiler, ya que tanto un taxi tomado en la fila como el vehículo de una aplicación pueden presentarse sin ninguna. Si va a caminar, usar el metro y reservar un conductor para los trayectos al aeropuerto y a los parques, quizá no necesite cargar con nada.
Subirla al avión tiene sus propias reglas. Paris Aéroport señala que algunas compañías admiten en cabina una silla de bebé o un carrito para un menor de dos años, además del equipaje de mano, y que otras no. Pregunte a Vueling, a Iberia, a Transavia o a la aerolínea con la que vuele antes de salir de casa. Lo que ocurra en la puerta de embarque depende de ella, no del aeropuerto.
Orly resulta más llevadero con niños de lo que sugiere su tamaño. Según Paris Aéroport, todos los bloques de aseos tienen cambiador, antes y después de los controles, a cualquier hora. Pasado el control de seguridad hay además salas para bebés con cunas, tronas, calientabiberones y microondas, una en Orly 3, por donde pasan los vuelos de Transavia, y otra en Orly 4, la terminal de French bee, Corsair y Air Caraïbes. En vacaciones escolares y en días de mucha afluencia, el aeropuerto abre filas prioritarias para familias en los controles, cuando están disponibles.
La espera de las maletas se hace larga con un niño inquieto. Por eso el encuentro está pensado para que usted no busque a nadie. Antes del viaje, la persona que va a recogerle se presenta por escrito y le indica quién es y qué vehículo lleva. Al aterrizar le escribe por WhatsApp y le pide su ubicación en directo. Él también puede mandarle la suya. ¿No sabe dónde está? Basta una foto de la puerta que tenga más cerca. ¿Le tranquiliza más ver un cartel con su apellido nada más salir? Solicítelo en la reserva. Y si lleva un bebé en brazos, puede solicitar que cargue el equipaje desde las puertas de llegadas hasta donde espera el vehículo, cosa que hará en la medida de lo posible y cuando encuentre dónde detenerse cerca.
¿El avión llega con retraso? No hace falta que llame ni que calcule nada. El conductor ve la hora real y le guarda dos horas enteras a partir del aterrizaje efectivo, sin cobrarlas, pase lo que pase. La cola de pasaportes con un niño dormido no le obliga a correr. Si su vuelo aterriza muy tarde, lea qué encuentra en Orly quien llega de noche.
El carrito plegado viaja en el espacio de carga con las maletas, sin suplemento, mientras todo entre en la categoría que usted reservó. Para un carrito gemelar o el equipaje de dos semanas conviene la XL, por su espacio de carga. El conductor lo coloca todo mientras usted sienta a los niños.
¿Viajan con los abuelos, con los primos, dos parejas con hijos? Para esos grupos existe la categoría XXL, que aparece en el buscador junto a las demás. Son dos vehículos que salen juntos y llegan a la misma dirección, pensados para grupos de cinco a ocho pasajeros. Las sillas se reparten entre los dos como usted nos indique, y así cada niño va con sus padres.
Una vez abrochados todos, queda lo más sencillo. A cada conductor lo elegimos por su manera serena de conducir, porque usted nos confía lo que más quiere, y eso no se deja en manos de cualquiera. A bordo hay agua y wifi. El conductor le atiende en inglés o en francés, y para lo demás lleva en su teléfono un traductor de voz que maneja con soltura. Los mensajes de WhatsApp sí puede mandarlos en español. La respuesta le llega en su idioma, traducida.
Muchas familias van directas a los parques, y para ellas está el viaje de Orly a Disneyland con las sillas ya montadas. Quienes vuelan con Ryanair aterrizan bastante más lejos, y también vamos a buscarlas, con un vehículo familiar desde el aeropuerto de Beauvais.
La vuelta se reserva igual, y es cuando más importa que alguien llegue. Usted decide la hora. El vehículo llega a la puerta de su hotel o de su apartamento con las sillas puestas y espera 15 minutos sin coste, que con niños se agradecen.
Nos lo han contado padres que antes habían probado con una aplicación. Habían dejado programado el viaje al aeropuerto con días de margen, y un conductor lo tenía aceptado. Cuando faltaba poco, lo soltó. Se vieron en la acera con el carrito, las maletas y los niños ya vestidos, buscando otro vehículo en un barrio donde apenas circulaba ninguno, y a alguna familia se le escapó el avión. Ya ha leído más arriba lo raro que es, además, dar con una silla de ese modo. Aquí cada reserva tiene a alguien designado, y esa persona ya se ha puesto en contacto con usted antes de ese día.
Con niños, el aeropuerto pide más tiempo que viajando solo. Hay que plegar el carrito, pasar el control con todo y parar en el baño cuando toca. Antes de decidir a qué hora salir, consulte cuántas horas antes del vuelo conviene estar en Orly. Al llegar, usted baja en el Parking Pro, una zona reservada a los vehículos profesionales y muy cerca de las puertas. Si prefiere la parada rápida, dígalo. Si lo solicita, el conductor carga el equipaje hasta la facturación.
Lo que paga sale de los kilómetros y de lo que se prevé tardar a esa hora. El formulario que tiene arriba lo calcula en cuanto usted escribe las dos direcciones, la fecha y la hora. Las sillas infantiles no lo cambian, porque no se cobran. Tampoco hay recargo nocturno, ni por el carrito, ni por las maletas que quepan en la categoría elegida.
Cuando viajan varios, la cuenta deja de parecerse a la de un autobús o un tren, donde cada viajero paga su billete. Aquí se paga un vehículo, viajen dos personas o toda la familia. En los trayectos cortos, como los hoteles del aeropuerto y de Rungis, Antony, Massy o la estación de Montparnasse, se viaja en categoría Eco desde 59 €. Hacia París, Disneyland o Charles de Gaulle hay más carretera y la cifra crece con ella. Mirarlo no le compromete a nada.
Para confirmar, usted paga un anticipo en línea. El saldo lo cobra el conductor al bajar, y acepta tanto tarjeta como billetes. Una vez confirmado, el importe no varía aunque la autopista A6 se pare. Los planes con niños cambian, y anular es gratis hasta un día antes de la recogida. Las mismas condiciones valen para cualquier traslado con conductor reservado en Orly.
Se hace en un par de minutos desde esta página, y lo que más cuenta para sus hijos cabe en una línea.
Puede reservar con mucha anticipación, hasta 90 días, algo útil cuando los vuelos de las vacaciones se compraron hace meses. La víspera suele bastar.
¿Aterriza en Orly y va a Disney? Un conductor le espera y le deja en su hotel. Autobús Magical Shuttle, metro y RER, taxi: horarios, distancia y tiempos.
¿Cambia de aeropuerto en París? Distancia, tiempo y trenes entre Orly y Charles de Gaulle, y un conductor que sigue su vuelo y le deja ante su terminal.
¿Aterriza en Orly? Metro 14, taxi, Uber o un conductor que le espera y le deja en la puerta de su hotel: tiempos por barrio y precio fijado al reservar.
¿Duerme en París, en Rungis o junto a las terminales de Orly? Un conductor sigue su vuelo y le deja ante la puerta del hotel, también de madrugada.
¿Aterriza en Orly y sigue en tren? Tiempos y opciones hasta la Gare de Lyon, la Gare du Nord, Montparnasse o Massy TGV, con metro, taxi o conductor reservado.
¿Aterriza en Orly y va a Versalles, a La Défense o a otra ciudad cercana a París? Tiempos, transporte público y un conductor reservado hasta su puerta.